Los consejos de Superman

Hace unos días encontré en Facebook una liga que hace referencia a la emotiva lista de 50 cosas que un papá debe hacer por su hija. Una serie de consejos escritos por el bloguero Michael Mitchell para que los señores participen directamente en el proceso de llenar de vida, felicidad y amor, los años de sus niñas http://www.lifetoheryears.com

Leerla y pensar en mi padre se dio de manera inmediata y natural ¿Qué de todo aquello hizo conmigo? ¿Cuál faltó repercutiendo en mi desarrollo? Parecían preguntas inevitables, especialmente ahora que la vida me ha dado el encargo de contribuir a llenar los años de mis propios hijos. Me detuve especialmente en cuatro puntos

1) “Enséñale a lanzar y atrapar una pelota. Juega futbol con ella. Demuéstrale que tirar como niña puede ser bueno”. No recuerdo una sola vez que haya jugado a la pelota con mi padre, pero juntos llegamos a ser cinta marrón en Karate Do. Estudiamos Judo, Aikido. Me pagó clases para aprender a andar en moto y un curso completo de Go Karts. Crecí creyendo que lo hacía porque encontraba en mi al hijo que mi hermano nunca quiso ser. Iba con gusto porque para mi significaba pasar tiempo con él y una oportunidad para generar su orgullo. Mucho me tomó entender que deseaba que pudiera defenderme. Buscaba formar la fortaleza que en más de una ocasión he necesitado. Me enseñaba a luchar contra mis miedos y divertirme con ellos. Me motivaba a visualizar metas y saborear el deseo de alcanzarlas. Mucho tiempo después entendí, también, que orgulloso de mi siempre estuvo.

2) “Dile que es hermosa. Diselo una y otra vez. Algún día una película o una revista intentará convencerla de lo contrario”. En cientos de ocasiones  bromeó sobre la flacura de mis piernas o la redondez de mis mejillas. Pero hasta el último día que estuvimos juntos, me ví en sus ojos cansados como una princesa. Su princesa. Y de esa corona imaginaria me sostengo el día de hoy, en la lucha constante por rescatar mi autoestima.

3) “Hazle saber que siempre puede regresar a casa. No importa qué pase”. Simplemente lo supe cuando tuve que volver y sumergida en el más profundo dolor, a mis 30 años me acunó como cuando niña. Me dio la mano y supe que podía volver a sostenerme de ella para levantarme, para volar otra vez.

No hicimos hot cakes juntos. Ni me escribió cartas en mi cumpleaños (me compraba tarjetas de felicitación y no las firmaba, para que, según él,  las pudiera volver a usar). No me enseñó a cambiar una llanta ni me llevó a pescar. Pero con su ejemplo aprendí que la honestidad es el mejor somnífero. Que la amabilidad y el respeto abren cualquier puerta. Que el trabajo y la responsabilidad son escalera segura hacia el ascenso.

No me dio “domingos”. Desde los seis años me pagó por libro leído y resumen hecho. Hoy me sigo ganando la vida haciendolo y  gracias a ello, a la mejor, puedo seguir alimentando este espacio que tanta felicidad me produce.

Las mejores borracheras de mi vida las tuve con él. Y de esta manera me enseñó a beber y a hacerlo con inteligencia y con respeto a mi cuerpo. Me mostró que equivocarse es fácil y a veces necesario. “Si no conoces el error, entonces no vas a conocerlo todo”, solía repetir.

Me enseñó a reirme de mi misma y a hacer del sarcasmo y del cinismo complices de mi propia historia.

“Se feliz” solía recomendar mi padre al despedirse. “Sé feliz” me dijo por teléfono la última vez. Creo que ese siempre fue su mejor consejo. Y aunque muchas veces yo misma no logro seguirlo, voy a repetirlo una y otra vez a mis hijos, porque como él decía “a ser felices vinimos. Si no ¿A qué?”.

No olvidé el cuarto punto de la lista de Mitchell que me impactó:

4) “Baila con ella. Empieza a hacerlo cuando esté pequeña. No esperes hasta el día de su boda”.  No sé si lo hicimos antes. Seguramente no. Pero me basto bailar en sus brazos, el día que me casé, para saber que ese señor a quien desde niña vi como a Superman, siempre iba a estar ahí, protegiéndome, guiándome, llevando mis pasos con amor, con respeto, con libertad. Supe que lo haría siempre, incluso cuando no pudiera verlo.

image

7 Comments on “Los consejos de Superman

  1. Definitivamente impactado por estas lecciones de vida. Y no solo hablo de las que tu señor padre, a través de tus palabras, nos ha dejado. También hablo de las que tu nos estás dando con tu interpretación a tu convivencia con él. Muchas gracias por estas lecciones.

    Me gusta

  2. Amintis, siempre he pensado que Dios pone en nuestro camino a ángeles para que nos den muchas lecciones de vida. Si algo puedo agradecerle ahora es haber podido coincidir con una mujer tan maravillosa e increible como tú. Te leo y me leo de pronto, pasa algo mágico que no puedo describir. Sólo puedo decirte que me encanta leerte y hablar de tu papá simplemente me hizo pensar que yo tengo en casa a mi propio superman, y él es y será siempre el hombre de mi vida. Gracias Amintis 🙂

    Me gusta

  3. Cuando comentaste en la mañana que habias escrito sobre tu Papito, se me vino a la mente tu querida pared azul y tus 30 años, edad que marco algo muy fuerte en tu vida. Debes estar orgullosa por la calidad de Padre que te toco, con el que pudiste vivir tantas cosas que ahora tienes material de mas como para escribir una enciclopedia. Que maravillosa es la mente y todos sus archivos. Que maravillosa odisea vivieron El y tu, con sus clases juntos, con sus platicas, con todo lo que se daban el uno al otro. Te felicito Amintis porque has sabido conservar todo lo que te enseño, compartiendolo con tus chiquillos adorados y ahora con todos nosotros. Gracias por cortar la mañana de haberme dejado varada mi linda camioneta afuera de la escuela y con tu mensaje se me hizo mas que leve la hora y cacho que tuve que esperar. Como te dije hace poco… espero tus escritos con ansias. … oye y el azul esta en la vestimenta de tu Superman tambien!!!! TQmmmmm

    Me gusta

  4. Qué preciosas reminicencias….me quedé sin palabras y recordando cosas que estaban dormidas. No cabe duda que los buenos relatos se equiparan con la póesía, por lo que dicen y cómo lo dicen. Nos hacen darnos cuenta de lo bellas que son las cosas que nos rodean día a día y que por más comunes que parezcan, tienen una belleza que personas como tú nos hacen apreciar.

    Me gusta

  5. Aminta te felicito por dejarnos ver lo que sientes y lo importante q es vivir y recordar nuestras vivencias, nunca entendemos a nuestros padres hasta q lo somos, y aunque no puedo dejar de llorar después de leer, me hiciste recordar que yo también tengo mi superman y que aún q tiene defectos como cualquier ser humano esta lleno de virtudes q al dia de hoy me han hecho ser quien soy.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: