Año Nuevo

Foto: Marifer Mendoza

Foto: Marifer Mendoza

En ocasiones el paso lento y desidioso del tiempo es capaz de desesperar al más santo. Otras, decide ir tan rápido que resulta casi imposible ser testigo de nada.

De niña, por ejemplo, sentía que los días andaban a gatas justo cuando me urgía crecer. Hoy que me le quiero esconder, anuda hilos blancos en mi cabeza para probar que siempre me encuentra .

Igual me ha sucedido en la aventura maternal. Nueve largos meses en la espera de Emiliano me parecieron una broma pesada. Nació y mis nervios de principiante me hacían desear que pronto sostuviera su cabeza y me dijera qué le dolía. Lentos caminaron los meses mientras yo me desesperaba.

Luego, ya confiada en mis “tablas maternales” llegó Marifer, quien creció en dos segundos. Parece que hablar, caminar y convertirse en casi una señorita lo hizo todo el mismo día.

A la mejor la falta de entendimiento con el tiempo es la que hace que me cueste trabajo celebrar el 31 de diciembre. Tal vez se debe también, a la angustia de saber que en su inconstante caminar trae sorpresas. Pequeños y grandes imprevistos. Lo que llamo las improvisaciones en este teatro que es la vida.

¿Cómo imaginar en una de estas celebraciones que sería el último abrazo de año nuevo que daría a mi madre?
¿Cómo saber tres años después que nunca volvería a recibir otro billete de lotería regalado por mi padre?
¿Cómo intuir el drástico cambio laboral?
¿Cómo prever la enfermedad de quien amamos o la oportunidad de último momento que manda lejos a un amigo?
¿Cómo saber que finalmente llegará el bebé tan deseado, el anillo de compromiso o el flechazo de Cupido?

La víspera de año nuevo me recuerda la primera subida de la montaña Rusa. La ansiedad de saber y no, lo que sigue o lo que es peor: no tener idea de cómo nos vamos a sentir al final. Lo más loco es que igual que en la montaña, estamos ahí por gusto. Celebramos, brindamos y unidos en un abrazo nos lanzamos al vacío del año que está por entrar..

Esta vez me bajo del carrito del 2013 satisfecha de haberme quitado un gran peso de encima; de haber puesto un par de cosas en su lugar y sorprendida del tamaño y funcionamiento de mi corazón, al que tengo que cuidar más. Me bajo agradecida con Dios porque lo más grave no pasó de un susto, porque este año lo terminamos todos sanos y completos y porque a pesar de haber dejado un montón de propósitos en puntos suspensivos, gana en la balanza la satisfacción de haber vivido, especialmente los últimos meses, con mucha intensidad.

Mañana nos subiremos a un nuevo tren que sin duda recorrerá las más empinadas bajadas y subidas. Me propongo hacerlo con un poco más de positivismo. Como dice J.A. Barrientos “Lo importante no es lo que vives, sino lo que aprendes de lo que vives”. Por ello, al sonar las 12 campanadas guardaré una de mis uvas para pedir que eso que seguro va a tomarnos por sorpresa, podamos recibirlo con  la tranquilidad de saber que es parte del plan que diseñamos con Dios, para esta hermosa travesía que es la vida.

Deseo con todo mi corazón que la salud, el éxito, la prosperidad y la abundancia se mezclen con amor para ti, en cada momento de este 2014. Y que el próximo diciembre podamos volver a reunirnos, a través de las letras, satisfechos de haber cumplido con la misión de ser felices.

Que así sea.

4 Comments on “Año Nuevo

  1. Cuanta sabiduría contienen tus palabras, seguro resultado de haber vivido plenamente lo descrito, que a pesar de lo “agridulce” te han dado esta posibilidad de transmitirlo así con sencillez y elocuencia.
    Bravo por otra gran publicación, y por tocar nuevamente el alma de tus afortunados lectores.
    Que recibas todas las bendiciones del universo y la luz para aprovecharlas.

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  2. Gracias Aminta! Tambien te deseo mucha felicidad y que todo sea bonito para el proximo año!
    Seguiremos esperando los martes para leerte y dusfrutarte! Gracias por este gran regalo amiga! Te quiero muchiiiiisimo!!!

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  3. Lo lei desde el martes, por supuesto, pero por “angas o mangas” (ellas tuvieron la culpa), no te conteste sino hasta ahora. Me llena de alegria hacer empatia en tantas cosas contigo… el abrazo de “la madre” que a fin de cuentas valio idem el siguiente año y los subsecuentes… el ver cada año como se “agrieta” el espejo, aunque este siga igual y sea la cara la culpable… en fin, me llena de alegria poder leerte y a la vez poder llorar contigo y reirme de lo que escribes. Siempre lo he dicho… eres una gran persona y eres MI Consu querida. Te deseo lo mismo que tu, pero multiplicado por el infinito. Que siempre encuentres las palabras para seguir llenandonos de tanto cada martes. Te quiero tanto y me emociona que aparte de mi amistattt, seas de mi niña tambien. Gracias por los besos de ayer y decirme que me quieres, a traves de mi mas grande amor… mi MB 🙂 Dales muchos pero muchos besos a mis niños adorados y a Betito pues no, pero un gran abrazo. TQ

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