No dejes que te digan que no puedes

Foto: Roberto Mendoza

Foto: Roberto Mendoza

Hace algunos días, mientras estaba en la fila para comprar café, una señora y sus dos niños se formaron detrás de mí. Dirigiéndose al menor, un pequeño como de nueve años, la madre le pidió que depositara en el bote de reciclaje, unas cápsulas que traían consigo.

La petición la hizo acompañada de miles de complicadas instrucciones. Insistía una y otra vez, casi a gritos, en que el niño tirara sólo las cápsulas sin echar la bolsa que las contenía.

Era tal la intensidad de la mamá que la misión del chiquillo parecía de vida o muerte. Tan nervioso estaba que al querer vaciar el contenido de su bolsa, parte del mismo cayó al suelo.

La señora encolerizada comenzó a bufar y a emitir una serie de gruñidos entre los que alcancé a distinguir un “-¿Me aparta mi lugar?” pero ella no notó el “-No vengas mamá yo lo hago”, de su apenado hijo que tembloroso se apresuraba a recoger las cápsulas caídas.

La mujer terminó de levantarlas, mientras él, con ojos llenos de lágrimas, enrojecido de pena y enojo, intentaba taparse los oídos con sus manitas para no dejar entrar la sentencia que lanzó su madre:

“-Sabía que no podías hacerlo”.

Dirán que exagero pero sus palabras retumbaron por todo el lugar o a la mejor sólo lo hicieron dentro de mi cabeza, activando una serie de recuerdos fugaces en donde seres cercanos y queridos por mí, portadores de mi credibilidad, me dijeron alguna vez “No puedes”.

Cuando somos pequeños estamos expuestos a recibir las frutacion de los mayores a través de palabras cargadas con enojo acumulado, desesperación y hasta ignorancia y miedo. Frases que se convierten en edictos capaces de regir parte de nuestra vida.

Las desventuras del quehacer cotidiano, la presión de la paternidad y nuestras propias experiencias infantiles y adultas, en ocasiones nos hacen olvidar el poder de la palabra que, como me dijeron alguna vez, se parece a ese clavo que una vez enterrado, aún cuando lo saques, deja un orificio profundo difícil de resanar.

Esto lo sabía quien escribió el famoso diálogo de la película “En busca de la Felicidad”, una de mis favoritas, en la que el personaje que representa Will Smith le dice a su hijo:

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“- Nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo, ni siquiera yo. Si tienes un sueño tienes que protegerlo. Las personas que no son capaces de hacer algo te dirán que tú tampoco puedes. Si quieres algo ve a por ello y punto.”

Quise dar un abrazo al pequeño arrinconado que luchaba por desanudar su garganta. También quise abrazar a esa madre con la que de algún modo me identifiqué,  pues era evidente que cargaba un enorme costal de emociones y que minutos después padecía una de esas crudas para las que no hay chilaquiles que la curen.

Opté por abrazar a mi niña interior y pedirle perdón por las veces que no supe defenderla; por aquellas en que yo misma le negué la posibilidad y por las que, ojalá sean las menos, todavía faltan por ocurrir.

También pedí al universo que me ayude a grabar en la memoria este momento y que me lo aviente como cubeta con agua fría, cada vez que sienta el impulso de insinuar que mi hijos no son capaces de hacer algo. Suena fácil, no lo es. Se trata de recordar que sus posibilidades y las mías, son infinitas.

Foto: Roberto Mendoza

Foto: Roberto Mendoza

 

“Como no sabía que era imposible, lo hice.”
Albert Einstein

4 Comments on “No dejes que te digan que no puedes

  1. Que lección caray!!! Y tan clara que no deja, ni necesita, espacio a más nada. Solo las felicitaciones que cada semana te ganas a pulso, y también el reconocimiento a la enorme fortuna que tenemos los que podemos leerte.

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  2. Tomala barbon! A todos nos ha pasado, decir algo asi, no darles la oportunidad de hacer algo o muchas veces hacer cosas por ellos. Todo eso les da ese mensaje: no puedes hacerlo… o cuando menos: no puedes hacerlo sin mi ayuda! Creo que muchas veces es solo por tratar de “protegerlos” para que no se den un trancazo, pero tenemos que aprender a dejarlos libres, a que aprendan por ellos mismos.
    Gracias por tu mensaje…. tratare de que esa cubetada me llegue tambien en el momento preciso.
    TQM

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  3. “¿Me aparta mi lugar?” Yo que tu le hubiera apartado los dientes de la boca!!!! Me senti ofendida por el pobre niño… Que tipa!!! Cuantas veces actuamos en contra de nuestros propios hijos!

    Bueno, pero a lo que iba es a decirte que amo los martes, como ya te habia dicho y levantarme para leerte tiene un gran peso en mi comentario. Te leo y me encanta hacer empatia en tantas cosas contigo, pero lo que me fascina es ver lo “libro abierto” que eres para mi. Tus palabras tienen tanto significado, como tus fotos, y quien te conoce y conoce a “mis niños” (o sea los tuyos, je!), sabra que hay logros tan grandes que de solo compartirlos es ya un gran logro!!! No dejo de sentir admiracion por ti, por tu forma de escribir y por tu forma de ver la vida. Aprendo y lo seguire haciendo con estos escritos y continuaran llenando mis desmañanadas de los martes. Pero sabes que? Yo feliz de poder tenerte conmigo y de poder seguir siendo las “Consus” adoradas como hasta hoy. By the way… muchos, pero muchos besos a mi Emi querido…

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  4. Bravo dear Ami!. Me encanta! Me encanta la idea de abrazarnos a nosotros mismos, de protegernos a nosotros y a nuestros sueños, y de abrazar todas y cada una de nuestras posibilidades. Besos

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