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Dicen los estudiosos de los temas angelicales que este 2014 es el año de Arcangel Gabriel y por lo tanto de mucha fertilidad. Ha de ser verdad pues un puñado de mis personas favoritas están en espera de llenar su vida con una bendición de carne y hueso. Entre ellos, hermosas mujeres como Lorena y Emilia que sin duda regalarán al mundo belleza, inteligencia, simpatía y esperanza en forma de las niñas que van a tener.

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Con muy poco se puede corresponder a tal obsequio. Por lo pronto se me ocurre confiarles cuatro secretos que descubrí en mi iniciación maternal y en su maravillosa réplica, mismos que de saberlos antes, a la mejor habrían suavizado las bajadas empinadas de esta montaña rusa que es convertirse en mamá:

Puede suceder que no te enamores de ese bebé en el primer minuto.

La televisión, las películas, los cuentos y hasta las amigas con mala memoria nos hacen creer que en ese momento en el que cargas a tu bebé por primera vez, nace un amor épico. La verdad es que para muchas de nosotras no hubo música, ni luces de colores. Más allá de la enorme alegría, es probable y natural que sientas miedo de lastimar algo tan pequeño y terror de la responsabilidad y el quehacer que se dibuja a futuro
Después habrá sueño y cansancio. En algunos casos también dolor físico e incluso y emocional. Lo provoca el usar músculos que no sabías que tenías y la sensación de estar perdiendo tu libertad y tu vida frente a un pequeño dictador con más poder que Mussolini.
En mi caso, durante los primeros días me descubrí ajena a la sensación de amor. Me auto nombré “la peor madre del planeta” y con ayuda hormonal muchas veces lloré tanto que si Noé hubiera estado cerca construye otro navío. Así continuó mi aventura maternal hasta que de pronto me di cuenta de que estaba perdidamente enamorada de esa criatura. No se decir cuándo o cómo sucedió. Seguro fue con una mirada, que es como nacen los grandes amores. En ese momento tampoco hubo fuegos artificiales, pero desde entonces y hasta hoy, me descubro viva en sus ojos, me inunda el orgullo de saber que participé en la creación de algo tan hermoso y no entiendo ni deseo mi existencia sin ese ser.

Todos los consejos son buenos y ninguno sirve.

Cientos de libros se han escrito sobre la forma como debes cuidar, atender y educar a tu bebé. La mayoría se contradice y antepone a las ideas de amigas y abuelas. Te encontrarás frente a una oferta enorme de amables y bien intencionados consejos no pedidos, que probablemente sólo lograrán confundirte. Yo pienso que la naturaleza no discriminó en la dotación de instinto. Está instalado en tu corazón. Basta con apagar el ruido exterior y seguir lo que desde ahí se dicta. Todo va a estar bien si lo haces con amor, es el truco para hacer cómplice de tus decisiones al cielo.
También me parece honesto decir que te vas a equivocar de cualquier modo, pero de eso se trata aprender. Los niños son de “boligoma” aguantan todo, olvidan fácil y con tus errores o sin ellos sus traumas y locuras finalmente serán la sal y pimienta de su personalidad.

image Se va a poner mejor, también peor, pero sin duda ambos van a sobrevivir.

Cada vigilia, cansancio y dolor van a disminuir al paso de los meses. El pedacito de carne que parece tan indefenso se va a fortalecer al punto que su independencia, seguridad y autosuficiencia van a derivar en otras noches sin sueño características de las agobiadas madres de adolescentes. Y más adelante habrá que tomar un analgésico emocional para poder soltarlos y verlos partir. Ser padre o madre nada tiene que ver con el descanso y el sosiego, pero absolutamente está relacionado con el trayecto hacia la felicidad.

Dos no es igual que uno.

Si es un segundo bebé el que está por llegar, probablemente te impresione comprobar que dos seres que salen del mismo lugar son completamente distintos y que el camino ya trazado resulte no ser por el que ese nuevo ser decida transitar. Será un reto aceptar y manejar las preferencias y las habrá, porque las distintas personalidades están hechas para conectar o complementar. Lo hermoso es que el universo te regala la oportunidad de vivirlo, así como el reto de enseñar la hermandad, el tenerse uno al otro como la mejor de las posesiones. Motivar el amor y la complicidad entre hermanos es, en mi opinión, una obligación con la vida y una fuente de enorme satisfacción.

Los estudiosos de los temas angelicales dicen también que son los bebés quienes eligen a sus padres. Que conscientes de virtudes y defectos, escogen a quién quieren llamar mamá y papá.

¿No te parece increíblemente maravilloso saber que ese ser que se está formando en tu interior y que todavía no te ha mirado a los ojos, tiene la certeza de que no hay nadie mejor que tu para adentrarse en esta aventura que es la vida?

One Comment on “Eso que no te dicen cuando vas a ser mamá

  1. “Un intelectual es el que dice una cosa simple de un modo complicado. Un artista es el que dice una cosa complicada de un modo simple”.
    Eres una gran artista!!!!

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