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En esta escuela que es la vida hay materias en tronco común que a veces pienso que nunca voy a aprobar. Y, con todo respeto, no puedo dejar de preguntarle al “Maestro” la razón de tanto trago amargo, como el de decir “adiós” por última vez.

Pareciera que las primeras pérdidas intentan prepararnos en el proceso de soltar. De niña, despedirme de la complicidad de mi tía Lupita fue lo más difícil que experimenté. Recuerdo que por horas me sentaba en la escalera de mis padres, frente a la pintura de una virgen que tenía los mismos ojos que ella. No rezaba, le contaba a esos ojos mis secretos esperando que algún día me guiñarán como lo hacia la tía que se fue. Hoy el cuadro vuelve a estar en mi escalera y de vez en cuando le comparto algún pecado y lágrimas de nostalgia que nunca disminuyó.

Tiempo después perdí a mi abuela. Todos sabemos que las personas mayores con el tiempo se van, sin embargo la preparación teórica me sirvió de nada. Sigo deseando el calor de su regazo y esperando que escondida en la figura de alguien más, me sorprenda con el sabor de un tamal de rajas con queso, como el que no he vuelto a probar.

Muchos años más tarde, tomándonos por sorpresa, mi madre se fue. Me dejó completamente quebrada. ¿Cómo entender que no volveré a ver al ser que más me ha querido? Pedazo a pedazo y con mucha ayuda espiritual medio me fui reconstruyendo, pero tres años después partió tras ella mi papá. Tanta inversión de la vida en enseñar y yo sin ninguna preparación para soportarlo. El dolor anidó en mi corazón como esa migraña con la que se aprende a vivir. Y es que no importa cuán adulta pueda parecer, los brazos de mis padres fueron siempre ese túnel hacia la seguridad y la felicidad de mi niñez.

Se instaló el dolor y se disfrazó de enojo, contra ambos, contra el cielo, contra mí.

Pero por suerte la vida siempre encuentra formas de ayudarnos a entender.

Hace poco me sacudió la experiencia de acompañar a un señor que, a los más de ochenta años, despedía a su mujer. Al mirar el dolor y la entereza con la que ese hombre recibía las cenizas de su pareja, no pude evitar pensar en mi papá.

En un fugaz susurro mental lo vi sumergirse en su propia existencia; evolucionar a golpe de esfuerzo; crecer como hijo y convertirse en Superman como padre. Lo vi conquistando a mi Má, para luego construir juntos la vida que, con sus altibajos, estuvo llena de amor.

Lo vi despidiéndose en silencio de la pareja de su vida, como lo hacia aquel señor. Y entonces una luz más clara me permitió comprender que no era para siempre. Que con la convicción del cariño eterno y el decreto de quién sabe que lo mejor todavía no llega, ambos dijeron “te veo luego amor”.

No ha disminuido el dolor. Sigo pensando que esta materia difícilmente la voy a aprobar. Sin embargo me parece que la última lección me enseñó también que puedo entrar al túnel de mi niñez guiada por mis recuerdos y desde ese lugar seguro y honesto me empiezo a sentir capaz de desear a mi tía, a mi abuela y a mis padres una espectacular y nueva aventura cargada de otros aprendizajes. Una nueva experiencia encaminada a la felicidad eterna.

Puedo por fin y con todo mi corazón decirles adiós.

2 Comments on “Decir Adios

  1. Hay ocasiones en que no sabes que comentar o tienes sentimientos encontrados y no haces empatia, pero te gusta, te encanta el escrito… asi me paso. El decir adios puede ser uno de los momentos mas dificiles o alegres de una vida. Por lo regular es lo primero, pero en este caso, a pesar de estar lleno de nostalgia, lo hiciste alegre, con mucho de ti, de tu familia tan querida por ti, de tus momentos claves. No creo que se pueda decir adios a alguien que quisiste tanto. Se dice un “hasta luego” porque ya no quieres seguir con este sentimiento que aplasta, pero estan y seguiran contigo por toda la vida. Te felicito Consu por tus ganas de compartir y por “movernos” el tapete con cada uno de tus escritos!!! TQ… Estuve, estoy y estare contigo, en esos momentos claves de tu vida…

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  2. Una vez mas al leer tu escrito, estoy sumergida en esa vivencia… Me encanta !! Gracias por abrir tu corazón y compartirlo a través de esta increíble redacción! Un fuerte abrazo!

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