Cuando el alma mueve la colita

image La otra noche recibí una muestra de amor verdadero y aunque, sin ánimo de presumir, tengo la suerte de disfrutarlas todos los días, aquella fue significativamente especial.

Y es que sin importar mi humor; si huelo bien o mal; si llegué a tiempo o me tardé más de lo debido; siempre, desde que abro la puerta de casa, un par de ojos ansiosos y una cola enloquecida de emoción me reciben acompañados de miles de muestras de alegría haciéndome saber lo especial que soy para alguien, por el simple hecho de ser yo.

Ese día había sido bastante malo desde el principio. Una migraña mañanera coronó la resaca del insomnio anterior; los conflictos laborales empeoraron el bache emocional y para colmo el tráfico convirtió en una hora de suplicio, la travesía que normalmente se recorre en 15 minutos. Con un nudo en la garganta me dirigí sin ganas a casa. Sólo pensaba en vomitar nostalgia y frustración.

Pero al llegar, mi perrito cambió la historia. Me recibió llorando de alegría y brincando como loco; corría hacia el patio haciendo círculos, para volver hacia mí soltando una que otra gotita amarilla de emoción. De pronto, sin pedírselo, solito hizo  “El muertito”, truco que llevaba días intentando enseñarle. Al recibir mis felicitaciones soltó lo que no era risa y sin embargo fue tan contagiosa que imageacabé a carcajadas en el suelo con él. Lamió mis manos, mi cara y mi malhumor. Me regaló una razón para que ese día finalmente valiera la pena. Sus lengüetazos sabían a paz, a hogar, a amor.

El fotógrafo estadounidense Roger Caras dijo: “Los perros no son toda tu vida, pero hacen tu vida completa”. Lo entendí esa noche.

Fran Guerra en su blog “El Trasero de mi mente” compartió la anécdota de un niño que con gran sabiduría explicó por qué los perros viven menos que las personas. Al despedir a su mejor amigo, que padecía una enfermedad incurable, el pequeño de 13 años expresó: “La gente viene al mundo para poder aprender cómo vivir una buena vida; como amar a los demás todo el tiempo y ser buenas personas, ¿Verdad? Bueno, como los perros ya saben cómo hacer todo eso, pues no tienen que quedarse por tanto tiempo como nosotros.”

A lo largo de la vida he llorado la partida de grandes amigos peludos, que han ayudado a completar mi existencia. Mientras crecíamos juntos aprendí con Dicky que la amistad incondicional existe. Cindy y Peggy me defendieron más de una vez. Remedios me enseñó que la elegancia, la independencia y la distinción de un gato, no están peleados con la fidelidad y el cariño. Camila, una siamesa, quiso a mi hijo como si fuera el suyo y más de una noche velo su sueño alertándome si algo andaba mal.

Despedirme de ellos ha sido de las cosas más dolorosas que he vivido. El recuerdo de cada uno habita en mi corazón y acudo a él en la intimidad de la nostalgia, pero también cuando enumero las cosas que han dado verdadero valor a mí vida.

Hoy tengo la suerte de que Vader sea parte de mi familia. Su alegría, su energía y ese amor que sabe entregar, me hacen recordar que el universo está lleno de cosasimage maravillosas; que los ángeles existen y que se manifiestan en formas y colores diferentes.

“Hasta que no hayas amado a un animal, una parte de tu alma permanecerá dormida”, decía Anatole France. Que suerte que esa parte de mi alma está tan despierta que hasta parece, de vez en cuando, que mueve la colita.

 

6 Comments on “Cuando el alma mueve la colita

  1. Algún día habré de aprender a compartir ese cariño que tu sabes dar, y de seguro también mi alma ha de mover su cola. Gracias por darnos una meta mas para lograr.

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  2. Bien dijo alguien que los perros “nunca mienten sobre el amor”. Gracias por este homenaje tan hermoso, me dibujó como todos los martes, una sonrisa que me acompañará todo el día. Gracias

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  3. Me senti muy identificada contigo!! no existe momento en el que me salgan lagrimas que no tenga a mi principe peludo ya brincando sobre mi y dandome besitos para alegrarme el dia. Es imprecionante como hacen para dar amor todo el tiempo y en cada momento!!!

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  4. Yo ahora tengo ni cacho de perro (así se llama) y es así como tu dices un amor incondicional. . Tuve otra que murió por un tumor pero aunque la tengo enterrada en mi jardín su recuerdo lo llevo en mi corazón . . Yo no tuve mucho mascotas de niña pero ahora como médico les digo a las que van a ser madres y ya adoptó un perro? Porque es necesario para la buena salud física y emocional del bebé y afortunadamente he tenido gente que me ha hecho caso . . Felicidades no todos tenemos la dicha de tener un amor incondicional

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  5. Muy cierto lo mismo pasa con mi hijo Fenrir, cada día que llego a casa se alegra, brinca y al abrazarlo todo lo malo que pudo haber pasado en el día se queda atrás.

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  6. Los Perritos los creo Dios para que tengamos alegría y ellos nos den ,todo el amor inimaginable,que logren que el día mas horrible se convierta al final en un juego. y es estar siempre con nosotros fieles y que lloren a su manera con nosotros nuestras desdichas personales.

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