Cazador o cuida cuevas… Cavernícolas al fin.

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En tiempos de tapa rabos, pinturas rupestres y el sorteo de graves peligros como acabar siendo el desecho orgánico de un Tiranosaurio Rex; la historia nos cuenta que el hombre se dedicaba a cazar y llevar comida a su familia. Bastaba llegar con un gran trozo de carne, para ser valorado por su trabajo. El era el proveedor del sustento.

La mujer controlaba los alrededores de la cueva y aseguraba la evolución de la especie cuidando a los bebés. Concentrada en ello, desarrolló la percepción de los pequeños cambios en la conducta de los niños y adultos, el llamado sexto sentido. También aportaba a la casa el fruto de su recolección, pero sobre todo tenía el papel de defensora del hogar.

Pero los libros no nos dicen cómo era entonces la relación de pareja.

Cuesta trabajo pensar que pudieran regalarse un momento para intercambiar relatos de cómo les fue en el día. Es difícil imaginarlos hablando sobre las necesidades emocionales y sus sueños; intentando ponerse en los zapatos del otro. Complicado creer que hubiera algún momento de re conquista, dentro de la cotidianidad. Sexo por reproducción o satisfacción fisiológica pero ¿Se harían el amor? Seguramente no, eran cavernícolas.

Por suerte los tiempos han cambiado ¿O no?

Hoy las librerías, los consultorios psicológicos y hasta la web están abarrotados de información sobre las relaciones de pareja ¿La ponemos en práctica? Dentro de toda nuestra evolución ¿Cuánto conocemos y nos interesan las necesidades de quién amamos?

En este sentido me encontré con una divertida guía para aprender a relacionarse con las mujeres, que publicó el portal argentino Arnet . Comparto unos fragmentos:

Así funciona la guía:

Haces una cosa que a tu mujer le gusta, y sumas puntos. Haces una cosa que no le gusta, y se te restarán puntos. No sumas ningún punto por hacer algo que ella espera que hagas. Por ejemplo:

Comunicación. Cuando ella quiere hablar sobre un problema:
La escuchas, mostrando interés : 0
La escuchas durante mas de 30 minutos : +5
Te solidarizas y compartes una experiencia similar : +50
La escuchas durante mas de 30 minutos sin mirar la tele : +100
Ella se da cuenta que es porque te quedaste dormido: -200

Su Cumpleaños:
Te acuerdas de su cumpleaños : 0
Le compras flores y un regalo : 0
La invitas a cenar : 0
La invitas a cenar y no es un bar : +1
Bueno, es un bar : -2
Es un bar y dan un partido : -4

Tu Físico:
Desarrollas un barrigón cervecero considerable : -15
Desarrollas un barrigón cervecero considerable y te anotas en un gimnasio para adelgazar : +10
Desarrollas un barrigón cervecero considerable y te conformas con llevar pantalones anchos y camisas hawaianas: -30
Dices: “No importa, tu también tienes barriga” : -800

La Pregunta del Millón:
Ella te pregunta: “Este vestido me hace parecer gorda?”: -5 (aquí ya no hay manera de ganar puntos)
Dudas antes de responder : -10
Respondes: “¿De dónde?” : -35
Respondes: “No, me parece que es tu culo el que está gordo” : -100
Cualquier otra respuesta : -20

Arnet también regala a ellas mensajes escritos por hombres, que según su punto de vista, podrían ayudar en la relación de pareja. Como los siguientes:

– Pidan lo que quieren o necesitan. Las indirectas sutiles ¡no funcionan! Las indirectas fuertes ¡no funcionan! Las indirectas obvias ¡no funcionan! ¡SOLO DIGANLO, POR FAVOR!

– Cualquier cosa que hayamos dicho hace 6 meses, es inadmisible en una discusión. De hecho, todos los comentarios ya no son válidos después de 7 días.

– Si algo de lo que dijimos puede ser interpretado de dos maneras, y una de esas interpretaciones las entristece o enoja, nosotros nos referíamos a la otra interpretación.

– Siempre que sea posible, por favor digan lo que tienen que decir, durante los comerciales.

– Todos los hombres vemos solamente 16 colores, como las pantallas de las computadoras antiguas. Durazno, por ejemplo, es una fruta, no un color. Mamey es también una fruta. No tenemos la menor idea de lo que es malva.

– Si les pedimos que nos digan qué es lo que está mal y ustedes nos dicen “nada”, nosotros vamos a actuar como si nada estuviera mal. Sabemos que estàn mintiendo, pero no vale la pena pelear.

Es verdad que nuestros hombres ya no se juegan el pellejo contra un Dientes de Sable y que difícilmente seguiría vivo el que osara darnos el primer garrotazo o jalón de cabello. Pero también es cierto que una casa es una cueva cuando nos da lo mismo quién vive en ella; cuando sus habitantes no se cobijan uno al otro con el calor de la atención, del interés, de la empatía. La comida sabe a crudo si no valoramos y agradecemos la forma como se logró que estuviera en la mesa. Los monosílabos no son palabras y más peligroso que una manada de dinosaurios son la falta de interés y de respeto.

Habrá que amarrarse un hilito al dedo o un hueso en la cabeza, para recordar que podemos ser algo más que un cavernícola y de vez en cuando calzar con amor los zapatos del otro, aunque a veces huelan a mamut.

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