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Sin duda me vestí de princesa y más de una vez imaginé que mi cuarto era la parte alta de una torre, en la que tenía que permanecer hasta que al “dragón” se le bajara el enojo por mis calificaciones de matemáticas. Claro que busqué entre los galanes al que tuviera la sangre azul o ya de perdiz al de espada más impresionante. Pero lo cierto es que las brujas han sido siempre mis personajes de cuento favoritos.

Las razones varían entre su estilo para vestir, su bondad no reconocida al ser amigas de los seres poco favorecidos (cuervos, morenas marinas, enanos jorobados o espejos pachecos); su risa fácil o alguna especie de identificación con su mágica neurosis.

En ese contexto asistí a ver la obra de teatro Wicked y al estreno de la película Maléfica, en ambas ocasiones esperando disfrutar por fin del espacio protagónico tanto de la bruja verde del Mago de Oz, como de mi malvada favorita.

La sorpresa fue enorme y confieso que mi decepción mayor, cuando me encontré con dos historias bellamente contadas pero que, en mi opinión, desvirtúan la escénica de un par de brujas decentes.

Foto: Daniel Martínez

Foto: DanielMartínez

Discutiendo sobre el tema, algunas personas argumentaron que la “suavización” de la maldad ayuda a que los niños sufran menos miedo y se formen una perspectiva más pacífica y sana de la vida; misma que contribuirá a la hora de trazar su trayectoria y por la tanto en la construcción de un futuro positivo y bondadoso.

Yo pienso que en este mar de posibilidades que es la vida existe el bien y el mal como un regalo maravilloso de aprendizaje y de la propia libertad de elección.

El juicio sobre lo bueno y lo malo se construye a partir de la experiencia propia, del bagaje cultural y la comparación de lo diferente vs lo cotidiano. No hay absolutos excepto en los cuentos de hadas, donde justo las brujas juegan este importante papel que equilibra las fuerzas y nos da el pretexto perfecto para mostrar cómo el bien puede, al final, dominar la balanza.

En pocas palabras, difícilmente habría un final feliz sin un principio complicado.
Y creo que justo de eso se trata la vida. El mundo esta lleno de Garfios o Ursulas disfrazados de jefes, compañeros de trabajo, suegras o maestros. La gran aventura consiste en aprender a vencerlos; tener una vida feliz a pesar de ellos; no convertirse en uno; saber elegir las batallas y evitar manzanas que nos deterioren al grado de parecer dormidos en un sueño eterno.

¿Cómo hacerlo sin conocerlos? ¿Sin poder identificarlos?
Considero más útil para nuestros hijos el darles las herramientas para elegir correctamente e incluso luchar contra la maldad, en lugar de inventar justificaciones a los malos y coloreándolos de rosa.

No promuevo la negatividad como proceso educativo, sólo digo que hay roles cuya importancia merece respeto y reconocimiento. Un ejemplo es Blanca Nieves que no tendría siete amigos nuevos, ni el sabor del amor verdadero en la boca, sin la vanidad de su madrastra o Cenicienta, que por años de necesitó a una madrina, que sólo se apareció hasta que la dejaron en harapos y ya quisiéramos, más de mil, echarnos un sueñito como el de Aurora, para despertar como si nada, en brazos de un bombón y con la vida arreglada.

Por ultimo, me gustaría decir que tengo la suerte de haber conocido a más de una bruja y que gracias a ellas he aprendido, crecido y en especial aprecio la fortuna de estar rodeada, sobre todo, de héroes y princesas.

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2 Comments on “Eso no se le hace a una bruja decente

  1. Mira, quien diría que lo positivo también está en lo negativo. Gracias una vez más por ayudarnos a pensar a la par de disfrutar una bella y entretenida lectura.

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  2. Cierto Aminta, para fines didácticos y de primera enseñanza, los nombres de los colores que aprenden los niños son básicos, azul es azul, rojo es rojo. No existen todavía el azul rey, bermellón, cobalto, acero, cielo, etc. Para qué confundirlos tan temprano. Así que las brujas brujas, las de los cuentos clásicos infantiles son malas y punto. Los niños las reconocen a la primera, no hay que matizarlas y tienes razón….”Eso no se le hace a una bruja decente” Jajajajaja. Son los personajes antagónicos necesarios para mostrar a los pequeñitos el mal como tal, radicalmente y sin justificaciones. “Suavizarlas” es una cuestión de adultos, cuando ya comprendemos que como humanos, todos, dadas las circunstancias, somos capaces de provocar y causar tanto mal o tanto bien mal como nos lo propongamos. Gracias, leerte nos invita siempre a la reflexión.

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