No hay peor sordo que el que no quiere oírse

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Cuenta una fábula que un hombre que estaba perdido en el desierto a punto de morir de sed, encontró una cabaña abandonada a la que llegó arrastrándose. En el interior vio una bomba de agua vieja y oxidada. Con el poco esfuerzo que le quedaba tomó la manivela y comenzó a bombear sin parar, pero nada sucedía.

Descubrió que también había una botella con una nota en la que se podía leer: “Usted necesita verter en la bomba toda el agua que contiene esta botella, después, por favor tenga la gentileza de llenarla nuevamente antes de marchar”.

La destapó y vio que estaba llena de agua ¡Llena de agua! Lo que creó un un dilema: si bebía el contenido, podría satisfacer un poco la sed que lo aquejaba, pero si la vertía en esa bomba, tal vez obtendría agua fresca y podría tomar toda la necesaria para seguir su camino, aunque existía el riesgo de que no funcionara.

¿Qué debía hacer? ¿Derramar el agua en la bomba y esperar a que saliese agua fresca o beber el agua vieja de la botella e ignorar el mensaje?

Puedo imaginar el silencio que rodeaba a aquel hombre, uno tan profundo que debe haber sido imposible no oír  los gritos de su voz interior. La pregunta es ¿La escuchó? ¿Qué habría hecho yo?

Para mi la voz interior es esa especie de GPS interno que va guiando nuestros pasos.

Los más prácticos la visualizan como nuestra biblioteca personal, donde registramos conocimientos, percepciones, experiencias con el objetivo de que luego nos orienten en la toma de decisiones.

Los más espirituales afirman que es esa guía que hace contacto directo con Dios, con la armonía del universo, con todo conocimiento, intuición y armonía. Por lo tanto es infalible, aún cuando parezca que se equivoque.

Lo cierto, paradójico y, ahora que lo pienso, hasta masoquista es que en nuestro andar rara vez nos acordamos de atender a ese GPS, llenó de acervo o de espiritualidad y muchas veces preferimos pedir santo y seña a quién se nos cruce en el camino.

Decidir tiene su raíz etimológica en la palabra “cortar”. “Es un corte entre el pasado y el futuro, la introducción de un hilo esencialmente nuevo en el telar de la historia”. Por ello es tomar una decisión me cuesta tanto trabajo como comprometerme con ella. La elección de algunos de esos hilos ha sido tan extraña en mi vida y las costuras parecen tan remendadas, que a veces quisiera que alguien más decidiera por mi.

Sin embargo, encontrarme con esta fábula ha motivado un nuevo deseo de empoderar mi guía interna.

Finalmente la diferencia entre ser el arquitecto de mi propio destino o un albañil de mi vida, al que le dicen como construirla, radica en la determinación de elegir; en la claridad para distinguir la voz interior que viene del amor y tener el valor para seguirla.

Gandhi decía “¿Qué es la verdad? Pregunta difícil, pero la he resuelto diciendo que es lo que dice tu voz interior”. Ojalá algún día yo también llegue a resolverlo por completo.

¿Quieres saber cómo termina la fábula?

El hombre derramó toda el agua como decía la nota. Al bombear surgió un hilo de agua, después un pequeño flujo y finalmente, el agua corrió con abundancia.

Bebió ansiosamente el agua refrescante. Llenó la botella pensando en el próximo viajante, tomó la pequeña nota y añadió otra frase:

“Créame que funciona, usted tiene que dar toda el agua, antes de obtenerla nuevamente”.

¿Qué hubieras hecho tu?

6 Comments on “No hay peor sordo que el que no quiere oírse

  1. Esta vez si que la has puesto difícil, pero con este estilo tan tuyo, maravillosamente sencilla. Seguir nuestra voz interior es una clave infalible, por lo que yo si voy a dar toda el agua posible, confiando en que habré de recibir mucha más a cambio. Gracias.

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  2. En verdad que es muy profunda esta fabula, pero nos da pie a poner en practica nuestro GPS interno y así tener mas aciertos que fallas.

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  3. Tus palabras hoy me cayeron como anillo al dedo; a veces (muchas veces) yo también quisiera que alguien me resolviera o decidiera algo por mí..pero tarde o temprano volteo hacia ese GPS interior y me doy cuenta de que lo tengo todo para resolver el problema al que me enfrento, ¿se llama empoderamiento? No lo sé, lo único que conozco es esa sensacion de logro y de crecimiento que queda al final del día.

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  4. Exelente reflexión. Gracias!! Me sorprende cada palabra para hacernos reflexionar, bueno el que quiere tener esa capacidad.

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  5. Muchas gracias por compartir esta reflexión . En mi caso reconozco que a veces he sido necia y no he querido hacer caso mi voz interior ,pero con este texto entiendo que debemos tener más confianza en ella para tomar esas decisiones que que a cada momento de la vida se nos plantean.

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