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-¡Mira un tiburón! -Gritó mi hija. Lo hizo con tal energía que no pudimos evitar voltear al otro lado de la alberca

-No, obvio aquí no -exclamó conteniendo el adjetivo que sin duda definía nuestra estupidez. -Arriba en el cielo -insistió, mientras con su manita señalaba a un montón de nubes.

-¡Ah si! el que está al lado del borrego con capa -asintió mi hijo.

-Mira Mami, hasta se le ven las cejas -describió ella.

Confieso que yo sólo veía un grupo de nubes blancas que amenazan con tapar el poco sol de las vacaciones y la última oportunidad de agarrar image
color.  También vi que empezaba a morir la tarde y hasta percibí el amargo sabor de la realidad que envenenaba mi estado de ánimo, recordándome que al día siguiente teníamos que regresar.

Sentí envidia. No sólo de la facilidad que tienen esos dos para crear en segundos un mar de posibilidades, de formas e historias en el cielo, sino también del poder para concentrarse en ese presente fantástico y exprimirlo al máximo, dejando a un lado la amenaza de “mañana”.

Dicen que el valor de una imaginación fértil es insuperable. Es la libertad del que está preso; la fuente de todo pensamiento creativo; la distinción con otros seres vivos. Incluso, hay quien afirma que el que no aprende a usarla, difícilmente tiene éxito.

image“La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado. La imaginación encierra al mundo”, dijo Albert Einstein y ¿Quién con más autoridad que él para juzgar ambas acciones mentales?

Alguna vez le preguntaron a Einstein cómo imaginaba que funcionaba su proceso mental y lo describió como él tomando una imagen en su mente, jugando con ella por un rato, manipulándola para observarla desde diferentes ángulos, combinando y separando las cosas.

La imagen que ese hombre tan inteligente nos regaló de su imaginación, me pareció la de cualquier niño frente a un objeto a punto de convertirse en juguete.

Así es como de pequeños conocemos el mundo. Nacemos con la maravillosa capacidad de crear deseos, ideas y posibilidades infinitas que nos permiten divertirnos por horas, mientras nos desarrollamos intelectualmente y, en el mejor de los casos, mientras el razonamiento comienza a madurar.

La pregunta es ¿En qué momento la mayoría abandonamos casi por completo el uso de la imaginación? ¿Por qué a algunos nos da por guardar en un cajón la espontaneidad, la felicidad natural, la creatividad del niño interno, para concentrarnos en la preocupación y la ansiedad que generan el repasar el pasado o planear el futuro?

De niños comprobamos una y otra vez que el poder de crear y de hacer realidad nuestros sueños se encuentra en el presente, porque hay una edad en la que no existe ni el pasado ni el futuro; donde los relojes no tienen importancia y entonces minuto a minuto  vivimos y disfrutamos el momento.

Es increíble que habiendo disfrutado esa forma de ser y estar, al crecer nos permitimos olvidarlo y usamos la imaginación sólo para convertir pasado o futuro en el ahora y así, absurdamente, darnos razones para sufrir a destiempo.image

Decía Einstein: “En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.”

Empezaba a convertirse en crisis el conocer el resultado del paso de las horas, así que me eché un clavado para rescatar de mi interior a la Aminta niña e imaginativa que, aunque un poco fuera de práctica, logró arrancar algunas risas al señalar una ballena emergiendo imagehacia la superficie; unas palmeras quitándole el polvo al sol y hasta un angelito dibujando un arcoíris.

6 Comments on “Dibujos en el cielo

  1. Wow!!! Pues definitivamente habrá que recuperar la imaginación, y a ese niño interior. Suena muy prometedor. Gracias de nuevo por otra gran lectura y gran lección.

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  2. Quiero que sepas que siempre, como niño, espero la llegada de los martes ansiosa por abrir ese regalo que se que nos vas a dar. Gracias, muchas gracias.

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  3. Me recuerda un chaparrito que en todo momento y con lo que encuentra intenta construir un robot. Te amo Leonardo

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  4. Cuando tienes niños ellos te vuelven para que recibas recuerdos de tu niñez que se habían olvidado. En mi caso mi hija me ha hecho vivir, imaginar, soñar y sorprender de todas las maravillas que pueden pasar desapercibidas.

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  5. Hermoso!! Me hizo reflexionar sobre lo que hago o lo q he hecho. Gracias doy por haberme permitido detenerme y poder llamar mi atención el pequeño texto y esos puntos suspensivos.
    Felicidades por compartir. Eres grande y por ser diferente!!

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  6. Ahora entiendo porque mi lugar de los martes en la noche, oyendo el querido Oooommmmm, es cerca de la ventana, donde pude ver un delfin, un corazon, un angel y sus espectaculares alas y hasta a Felipito, el amiguito de Mafalda, mientras meditaba en la inmortalidad del cielo.

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