Llegué a pensar que éramos uno, esa parte de mí que aunque con corazones propios, han brindado calor y color a mi existencia, desde que los sentí latir.

Súbitamente crecieron, no sé bien en qué momento. A la mejor fue ese día que llegué tarde a casa o aquel en que tuve que viajar y no pude vigilar que no lo hicieran.

No sólo creció su cuerpo. El de él todavía con poca proporción entre piernas, hombros, orejas y esos graves y agudos que se escapan sin control de su garganta al son de la testosterona. El de ella, esbozando en cintura y cadera el hermoso fruto de tan temprana pasión por el Belly Dance.

También han crecido sus pensamientos, ejecutando cada vez con mayor maestría la facultad de reflexionar, razonar, argumentar y desenmascarar, como si en eso se les fuera la vida, todo disfraz de sabiduría que durante años me sirvió para conseguir su atención y alimentarme con su admiración y asombro

Han crecido sus ideas, que hacen revolucionar las mías y dibujan un futuro cada vez menos fantasioso.

Y con la decisión de crecer han llegado otras. Como cambiar vestidos y coronas de princesas, por leggins y mini faldas. Como librar batallas épicas en Xbox, mientras se empolvan en el recuerdo los viejos dinosaurios y soldados. Como exigir libertad, autonomía, respeto a su privacidad. Como abrirse a la posibilidad de encontrar en el otro sexo sorprendentes motivos de interés que durante años estuvieron ocultos.

Por supuesto sabía que esto iba a suceder. Pero confieso que después de tenerlos en brazos, de velar su sueño, de sostener sus pasos, de estimular sus palabras y su risa; después de descubrir en sus ojos lo que es un verdadero motivo, encontré en la negación y en la falsedad del “falta tanto”, un velo que sin mucho empacho, la vida terminó arrancando con un simple aironazo .

Así, me encuentro hoy frente a un par que entre pubertad y adolescencia me enseñan que yo también he cambiado. Que aunque Paul hace milagros, la vida seguirá entintando de plata mi cabeza y marcando con finas líneas la experiencia. Llegó el momento de ser espectador y mirarlos ejecutar con precisión el concierto armónico que espero sean sus vidas. Y, lo que es peor o mejor: Es tiempo ya de empezar a prepararme para la nada fácil tarea de concentrarme en mi propia existencia.

Confieso que si pudiera le ponía pausa a la vida. Si encontrara la forma, le robaría unos diez años más, duplicaría esa niñez de mis mocosos que ha sido mi propio paraíso.

Pero ya lo decía Jalil Gibran: “Vuestros hijos no son vuestros hijos… Ellos son los hijos y las hijas de la vida….Podeís dar vuestro amor, pero no vuestros pensamientos… Podeís dar habitáculo a sus pensamientos pero no a sus almas…Podeís anhelar ser como ellos, pero no lucheís para hacerlos como sois vosotros”.

Y decía también: “Vosotros sois los arcos con los que vuestros hijos, como flechas vivientes son lanzados a la Vida…Haced que la forma en que dobleís el arco en vuestra manos sea para alegría

Así que no me queda más opción que aflojar y cooperar. Intentar mirar esta nueva etapa con el brío y la dedicación que entregué en la otra. Pero sobre todo con el profundo amor que ello me han enseñado a sentir.

Deseo con toda el alma convertirme, para cada uno de esos hermosos hijos que me prestó la vida, en el arco estable, confiable, certero que les sirva de impulso hacia la total y completa felicidad que merecen.

5 Comments on “Hijos de la vida

  1. Y obvio son un reflejo vivo de ti misma, pues tu has contribuido a ser lo que ahora admiras. Y seguramente ellos se verán reflejados en ti al leer y re-leer estos maravillosos pasajes que tu corazón te ha dictado.
    Mientras tanto, nosotros tus lectores y seguidores, seguiremos disfrutando de esta tu hermosa forma de contar tu historia. Gracias.

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  2. Hermosa reflexión …. el ser padre y madre en mi caso ha sido todo un reto! Dios sabe lo que necesitamos y siempre me ha enviado gente buena y otra no tanto pero he aprendido muchas cosas que agradezco …. amar a nuestros hijos es y sera algo nato, que nacemos con ello pero se desarrolla en cada minuto de nuestro tiempo con ellos, aprovecharlo al máximo ahora y mas tarde nos lo agradeceremos!

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  3. Hermoso artículo, lleno de profundidad y sabiduría.
    Gracias por ayudarnos a apreciar el maravilloso privilegio de ser mamás y papás y de hacernos reflexionar sobre la importancia de aprender a dejar volar a nuestros hijos hacia la realización de sus vidas y hacia el encuentro de su propia felicidad.

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  4. Siempre me robas una lágrima y me dejas pensando todo el día , reflexionando en tus ideas. Es maravilloso poder compartir esto que vives, contigo. Toda mi admiración, siempre.

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