Me parece que la infancia es la etapa en la que somos más listos. La capacidad de aprendizaje es asombrosa; corazón y cerebro trabajan como esponja sin estar enviciados por “peros”, “hubieras”, ”no quieros” y otros cochambres que ensucian al entendimiento adulto.

Paradójicamente nos toca a los mayores, insisto: menos listos y viciados, mostrar lo que es bueno y lo que es malo, de acuerdo a nuestros propios aprendizajes y experiencias. Que grande y que difícil de cargar me parece a veces esta responsabilidad.

Y es que en esto de ser padres se nos manda a la guerra sin fusil, entregándonos en cada hijo una complicada misión, sin anexar instructivo.

¿Quién nos enseña a enseñar? Pues creo que la vida misma, que siempre encuentra la forma de regalarnos una lección. Por lo menos así ha sido en muchos momentos de mi aventura maternal. Uno de ellos ocurrió hace unos cuantos días, cuando mi hija me entregó una circular que enviaba su maestra y que decía algo más o menos así:

“Estimados Padres de Familia:
Por este medio, quisiera disculparme con ustedes, ya que el día lunes al sentirme mal por una enfermedad que padezco, no me percaté de que estaba acelerada y dejé a sus hijos más tarea de la que acostumbro encargar. Al llegar a mi casa me hicieron notar lo acelerada que estaba y recapacité sobre lo que había dejado. Ya me disculpé con los niños. El trabajo se irá realizando dentro del salón. Agradezco su comprensión.
Miss Gaby”.

Mi hija me contó que en efecto, esta maestra de corazón honesto, dirigió a sus alumnos una disculpa que les tomó por sorpresa, que fue recibida con mucho cariño y que sin duda se convirtió en una de las más importantes lecciones que su profesora ha brindado.

Reynold Bean en su libro Cómo ser mejores padres, dice que practicar la disculpa con los niños, no sólo crea vínculos de cercanía, confianza y afecto, sino que enseña más de una lección. Aprenden:

1.- Que no siempre tienen razón y que, aunque estén equivocados, siguen siendo buenas personas.
2.- Que hay que admitir un error antes de poder corregirlo, y que corregirlo es importante.
3.- Que pedir disculpas es difícil, y que hay que ser fuerte para hacerlo.
4.- Que es virtud perdonar a los demás cuando pierden temporalmente el control.
5.- Que la disculpa es una forma de reconocer que otra persona es digna de respeto.

Si todo esto se enseña con una simple disculpa ¿ Por qué a veces nos cuesta tanto trabajo ofrecerla? ¿De cuántas cosas privamos a los nuestros y a nosotros mismos, al no encontrar la humildad para pedir perdón?

Cuando leí la notita de la Miss, no pude evitar pensar en la cantidad de veces que he llegado a casa cargada de enojos que ni siquiera noto, mucho menos ofrezco una disculpa a los míos por ello. Repasé las ocasiones en que me he equivocado regañando, señalando, argumentando y en aquellas que he evitado exteriorizar la conciencia del error, a la mejor por un miedo absurdo a perder el control.

Siempre he pensado que las maestras en realidad enseñan mucho más que una materia. La maestra Gaby Adorno nos regaló con este mensaje, una de las enseñanzas más lindas que hemos recibido. Su gesto mostró a mi hija lo que es el valor y la calidad humana. Marifer y la familia completa, aprendimos que una disculpa sincera, es una caricia para el corazón y que en lugar de minimizar, fortalece, engrandece.

Decía Pitágoras “Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida”. Que suerte que el alma de mi niña cuenta con la guía amorosa de Miss Gaby.

3 Comments on “¿Quién enseña a pedir perdón?

  1. Pues solo otra alma amorosa, como la que tu tienes, es capaz de reconocer y dignificar la grandeza, la importancia, la bondad y la virtud que existe en un acto como el de Miss Gaby. Mis respetos para ella y mi admiración y agradecimiento para ti , que has sido una Gran Maestra en toda la extensión de la palabra para todos los que te leemos.

    Me gusta

  2. Pedir disculpas es saber aceptar los errores cometidos,y engrandece la humildad de quién la pide y se hace y se demuestra que una persona es merecedora de respeto,pero tiene un enemigo :el orgullo…

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: