“Desmotivacion”, es una palabra que me provoca escalofrío.  Con energía adolescente, prometí luchar contra ella. Gané algunas batallas, pero al final parece que he estado perdiendo la guerra.

Los lunes son la muestra más clara. Incluso desde la tarde del domingo, pensar en “mañana” me produce un hueco en el estómago, por el que parece que pasa el invierno destruyendo, con el más absurdo autoterrorismo, lo que queda de mi día de descanso.

Mi humor al despertar se asemeja al de un Tiranosaurio a dieta. Me concentro en disolver el nudo en la garganta y las ganas de meterme en la cama de nuevo. Les aseguro que soy consciente de que tengo un trabajo y una vida privilegiada. Pero por alguna razón, se me ha desinflado el entusiasmo para arrancar cada semana.

El lunes pasado salí de casa arrastrando monotonía y cobija cuando, camino a la oficina, caí en un bache. Me orille pensando que se había desinflado una llanta. De inmediato se me acercó un señor que cada mañana barre la calle por la que circulo y a quién tengo la costumbre de saludar desde mi coche.

-¿Necesita ayuda? -Me ofreció amablemente.

-Gracias. Parece que no está ponchada -le respondí.

-No pues gracias a usted y a Dios, que ya me dio la oportunidad de saludarla así personalmente-. Me dijo con una gran sonrisa, de esas que dan envidia, tanto que acabé por preguntarle:

-¿Cómo hace usted para estar contento en lunes y tan temprano?

-Pues tenemos vida señorita y la alegría es una forma bonita de agradecerle a Dios.

Nunca he sido fan de los optimistas, sin embargo fue fácil encontrar en Don Hilario Hernández  (así se llama) mucho más que eso. Armado con bote y escoba enfrentó por mí al tedio de ese lunes y limpió con sabiduría un montón de cochambre que la rutina y la frustración han instalado en mi corazón.

¿Cómo lo hizo? Con sencillas palabras que resumiré aquí para aprendérmelas y usarlas cual gasolina cuando me cueste volver a arrancar:

“Mire, yo sé que mi trabajo no está bien visto. Hay gente que piensa que uno se dedica a esto por flojo o que por trabajar con la basura uno es sucio o mal viviente. Pero es un trabajo como cualquier otro.

Antes soñaba con hacer otra cosa. Ahora mi trabajo sirve para que mis hijos si puedan realizar sus sueños. La chamba se hace menos pesada cuando pienso que los pesitos los ayudarán a hacerse hombres de bien.

Lo que más me gusta de mi empleo es que se trata de avanzar. Conozco bien el caminito que debo recorrer. Agarro mi escoba y paso a pasito camino hacia delante, siempre adelante. Atrás sólo volteó para ver que todo quedó bien limpio. Rapidito puedo ver mis resultados y me da mucho gusto pensar que los lugareños se van a sentir orgullosos de vivir en un lugar limpio.

No me molesta volver a empezar al día siguiente, porque nunca es igual. Yo hago lo mismo, pero eso no quiere decir que el día sea idéntico al anterior. Siempre pasan cosas nuevas, solo hay que saberlas ver. Me gusta mucho imaginar y la basura me ayuda un montón. Encuentro cosas que me dejan inventar historias sobre la gente que las tiró. Luego veo a las personas que pasan e imagino la historia de sus vidas. Como con usted, señorita, que siempre va llena de luz e imagino que va a algún lugar a conseguir muchas alegrías y me hace pensar en mis chamacos y en desear que vayan también a un lugar así, a ser felices”.Amor-en-Imagenes.-A-veces-las-cosas-no-son-como-uno-quisiera-pero-siempre-son-como-deben-ser.-Aprende-a-aceptar-y-dejar-fluir.

Me fui al trabajo cargada de energía, deseando honrar la historia que Don Hilario imagina para mi. Se que será fácil sucumbir a la desmotivación y al desgane, por suerte tengo como regalo sus palabras y un papelito arrugado, que sacó de su bolsillo en el que se lee: “A veces las cosas no son como uno quisiera, pero siempre son como deben ser”, Siria Grandet.

4 Comments on “A veces, las cosas no son como uno quisiera

  1. Bendito Don Hilario que con gran sabiduría y sencillez ayudó a que nos sigas bendiciendo así, con estas bellas historias llenas también de sabiduría y sencillez. El optimismo solo es un término, pero cuando te leemos entonces toma sentido y transmites toda la energía que a muchos corazones nos hace falta, gracias por darnos esta bendición.

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  2. Qué hermoso Don Hilario que en el nombre lleva su misión…alegrar, contentar, reflexionar. Dicen que nadie se cruza en tu vida por casualidad y que lo similar atrae lo similar. Yo creo que eres una de las consentidas de Dios y que esa parada forzosa fue diseñada para hacer un alto en el camino y toparte con uno de esos ángeles, que disfrazados de humanidad, Él nos envía para decirnos lo que sabe que necesitamos y estamos listos para escuchar. Gracias Aminta por compartir el mensaje, que también creo firmemente y sin lugar a dudas, que está diseñado para para hacérnoslo llegar …

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