Hay quien lo define como un proceso de entrega al otro. Una virtud que representa toda la bondad, el afecto y la compasión humana. La total satisfacción al dar en completa libertad, sin mesura y, sobre todo, sin esperar nada a cambio.

A mi me cuesta trabajo entenderlo de esa manera tan incondicional. Me parece que la amistad y el amor son como un sube y baja en el parque. No funciona cuando sólo es uno el que impulsa. Se necesitan dos entregando y recibiendo la misma cantidad de empeño y energía para que el juego se mueva, para que valga la pena subirse. De no ser así, tarde o temprano (mucho más temprano de lo imaginado) acaba la diversión y ambos terminan por bajarse.

Esto que en la teoría parece muy obvio, por alguna razón se complica cuando empezamos a practicar el amor. Y lo paradójico es que en muchos casos que me son cercanos, los tropiezos se dan debido a la noble causa de querer “dar sin expectativas”; de auto presionarse para satisfacer sin medida ni condiciones; de cargar la enorme responsabilidad de complementar al otro, aunque en el proceso nos descomplementemos a nosotros mismos.

¿Existe de verdad la posibilidad de entregar sin esperar nada a cambio? Y si fuera así ¿Qué pasa con el que recibe tanto? ¿Dónde queda su derecho de saber lo que tiene que dar, de ser orientado sobre lo que podría entregar? ¿Habrá un poco de soberbia en quien sólo quiere dar? ¿Que no somos todos alumnos y maestros de con quienes compartimos esta escuela que es la vida? ¿Por qué habría de estar alguien en un sube y baja, si no espera que quien está arriba baje para ayudarlo a elevar?

Y entonces me surge de nuevo la pregunta ¿Qué debe esperar quien entrega amor? La respuesta más evidente sería: “Ser correspondido”, a la mejor la más acertada: “Ser Feliz”.

Pero ¿Cómo entender la expectativa de ser feliz, antes de la de ser correspondido en el amor?

Laura, una hermosa persona que dedica su vida a organizar cabezas para sanar almas y corazones, me lo explicó de la siguiente manera: “Si valoras sabiéndote auto valorado; si respetas teniéndote respeto; si aceptas a alguien cuando ya te aceptaste a ti mismo, serás también capaz de sentir la infinita felicidad de entregar amor, porque sin duda ya estarás siendo muy amado por ti. Si dentro de ti no existe una paz, que tú mismo hayas creado en tu interior, ninguna relación de pareja te brindara la felicidad que tú mismo no puedas construir”.

“Ama teniendo la expectativa de la felicidad, pero estando segura de que sólo podrás ser feliz con otra persona, cuando seas consciente de que incluso eres feliz cuando no estás a su lado”.

Viéndolo así, el amor se trata de llenarse de expectativas pero sobre la valoración, evolución, la madurez y la estima hacia uno mismo. Ya lo decía Fritz Perls:

“No he venido a este mundo a cumplir tus expectativas.
 No has venido a este mundo a cumplir mis expectativas. Yo hago lo que hago.
 Tú haces lo que haces.
 Yo soy yo, un ser completo aún con mis carencias. 
Tu eres tú, un ser completo aún con tus carencias. Si nos encontramos y nos aceptamos,
 si nos aceptamos y nos respetamos,
 si somos capaces de no cuestionar nuestras diferencias 
y de celebrar juntos nuestros misterios, 
podremos caminar el uno junto al otro; 
ser mutua y respetuosa, sagrada y amorosa
 compañía en nuestro camino. Si eso es posible puede ser maravilloso.”

3 Comments on “¿De qué trata el amor?

  1. “….no me pide nada a cambio de lo que da…” Y eso motiva a corresponder con esa misma entrega. Y si, definitivamente para amar lo mejor es empezar amándose a uno mismo, aceptándose con su propia imperfección. Y de esta forma aceptar las imperfecciones ajenas.
    Hacía mucho tiempo que no se me erizaba la piel como hoy este bello texto lo ha provocado. Gracias.

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  2. Muy bello texto, estoy pasando por un momento difícil, en cuanto a sentimientos, y me parece muy acertado cuando dice que su amiga se dedica a organizar cabezas para sanar corazones, interesante punto.

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  3. Me encantó la reflexión Aminta. A no ser por el amor filial, nos parece una ilusión pensar en un amor que no espere nada a cambio. Es muy de humanos basar nuestra felicidad en las retribuciones que esperamos por dar amor. Tal vez ese sea nuestro error, pero si creo, como mencionas en el ejemplo del sube y baja, que para que haya amor y perdure, se necesitan dos voluntades y dos compromisos.

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